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5 ago. 2015

Bollitos suecos sexis

Bollitos suecos sexis


Durante los meses de julio y agosto el reto " Cooking the Chef" está de " vacaciones". Así lo decidimos la mayoría de los participantes del reto. Sin embargo, Abril y Aisha nos dieron la opción, a quien quisiera,  de participar y repetir algunos de los chefs de los meses pasados. Yo en principio, pensaba tomarme esos meses de vacaciones, pero al mismo tiempo deseaba volver a repetir uno de mis cocineros preferidos, Jamie Oliver. Ver aquí mi participación del mes de junio.


Hay tantas recetas de Jamie que me gustaría cocinar, que no sabía por donde empezar. Así que se me ocurrió la idea de escoger una de las recetas que hizo en su viaje a Estocolmo, y así  a la misma vez conmemorar nuestro último viaje.

La última vez hicimos un plato salado, y esta vez me he decidido por algo dulce. En el video, Jamie hace unos bollitos suecos especiados, que a decir verdad, mientras los está haciendo no tiene la cosa muy buena pinta, pero recién horneados se ven deliciosos. Me imaginaba yo en Djusgärden, sentada en el césped comiendo uno de estos espectaculares bollitos.

Los arándanos que recolecta Jamie Oliver son silvestres, y cuando los espachurras sueltan un líquido morado. Los que venden aquí son los típicos arándanos gorditos que al estrujarlos no sueltan casi color, pero al hornearlos el resultado es muy bueno igual.

Ingredientes para la masa:

  • 7 grs de levadura seca.
  • 375 ml de leche entera templada.
  • semillas de unos 20 cardamomos.
  • 2 huevos.
  • 1 pizca de sal.
  • 200 grs de azúcar.
  • 50 grs de mantequilla fundida.
  • 800 grs de harina, y un poco más para espolvorear.
  • 15 grs de mantequilla.
  • 75 grs de azúcar moreno.

Ingredientes para el relleno:

  • 400 grs de arándanos
  • 75 grs de azúcar
  • 1 naranja

Mezclar la levadura con la leche templada, y dejarla reposar unos 4 minutos. 

Machacamos con el mortero las semillas de cardamomo para que nos quede un polvo más fino. En un bol, batimos los huevos con una pizca de sal. Añadimos las semillas de cardamomo, el azúcar, la mantequilla y 500 grs de harina. Batimos todo hasta que tenga una consistencia parecida a pegamento. Añadimos el resto de la harina y mezclamos hasta que quede una masa. Espolvoreamos por la superficie de la masa un poco de harina y tapamos el bol con un trapo húmedo. Dejamos reposar durante más o menos una hora o hasta que doble su volumen.

Mientras, podemos ir preparando el relleno. Aplastamos ligeramente los arándanos con las manos, o con un pasa puré manual. Añadimos el azúcar, ralladura de naranja y un poco de zumo de naranja. Lo removemos bien.



Espolvoreamos con harina una superficie de trabajo. Colocamos nuestra masa que ya habrá levado y la estiramos hasta formar un rectángulo grande. Echamos el relleno dentro, y como si fuera un paquete, vamos cogiendo las esquinas de la masa atrapando dentro el relleno.



En este punto veréis como la masa con los líquidos queda todo como un poco viscoso, y con mala pinta, no importa, más o menos tiene que quedar así. Dividimos la masa en 8 partes iguales. Yo lo que hice fue trabajar con cada porción en una mini superficie enharinada para quemo se me resbalaran de las manos y poder formar mejor los bollos.

Colocamos papel de horno en la bandeja que vamos a utilizar para hornear. Echamos pegotes de mantequilla y un puñado de azúcar moreno por encima. Esto hará que las bases de los bollos estén doraditas y caramelizadas.

Estiramos cada porción como una salchicha, y con ayuda de el dedo pulgar, las enroscamos como una caracola para formar un bollo. Vamos poniéndolos en la bandeja. Una vez los tengamos todos, tapamos la bandeja con el trapo húmedo y los dejamos en reposo unos 20 minutos más.

Mientras ponemos el horno a calentar a 180ºC.

Metemos la bandeja durante 25-30 minutos, estarán listos cuando estén doraditos.



Mirad que pinta tienen todos juntos. Templaditos están deliciosos, me gustan más así que cuando enfrían. Tan solo con el primer bocado, mi mente volvió a tierras suecas.




29 jul. 2015

Un verano en Estocolmo

Skansen


Estocolmo, la capital y la ciudad más grande de Suecia. Conocida por su belleza, por su arquitectura, su agua, sus maravillosos parques, jardines y canales. También llamada " la Venecia del Norte".

Me da un poco de apuro contar por que decidimos visitar esta ciudad. Pues resulta que estábamos viendo un programa de Jamie Oliver, de esos donde se va a visitar diferentes ciudades por todo el mundo, y me llamó mucho la atención el de Estocolmo. No sé si fue, por sus paisajes, por la manera de vivir de las personas, o por el tipo de gastronomía, creo que fue todo un conjunto.

No conocíamos nada la ciudad, cuando vas por ejemplo a Londres, sabes lo que quieres ir a ver, que si el Big Ben, que si me quiero subir al London Eye o visitar  Candem... (ver aquí, nuestra experiencia en Londres).

En Estocolmo andaba perdida, sólo sabía que quería sumergirme en sus jardines, en su naturaleza, en la ciudad y formar parte de la experiencia gastronómica.

Ha sido una experiencia preciosa, encantada me he quedado. Hay muchísimas cosas que visitar, por ejemplo el museo al aire libre más antiguo del mundo Skansen en Djusgärden (foto portada), lleno de edificios típicos que en su día fueron zapaterías, farmacias, panaderías, etc.  Se hacen representaciones de como las personas vivian en esa época, es muy lúdico, perfecto para ir en familia.Tiene también un pequeño zoo, con reptiles, animales de granja, osos, arces, búhos, etc. También dispone de un aquarium, un funicular, y un escenario donde la gente puede cantar a coro con famosos del lugar. Dispone de juegos y varios restaurantes con comida típica sueca. 





Había un juego en el que tenía que probar suerte si o si. Pues si te tocaba el premio gordo, te podías llevar un super Toblerone, o una chocolatina gigante, más tentador no podía ser. Al final no tuve mucha suerte pero me tocó una bolsa de chocolatinas, y ¡tan contenta que me puse!

skansen



Visto que disponía de restaurantes con comida típica sueca, no podía ir con el bocadillo debajo el brazo, como cuando iba a Port Aventura jajaj. A riesgo de que me metieran la sablada del quince        ( comer en Estocolmo es muy caro), nos metimos en el Skansen Terrass Restaurant. En el folleto vimos que era como un café-restaurante, la verdad, es que era una especie del set-service (hay muchos en Estocolmo, y son una buena opción). Podíamos escoger un plato principal, con esto ya te quedabas lleno, pero claro, si hay pecan pie...



Los dos elegimos el mismo plato, albóndigas con puré y arándanos rojos, ya sé, en IKEA, también lo hacen, pero me apetecía, y estaba delicioso. Ahora, la pecan pie... mmm... que cosa más buena, la pasta esta super ligera, como hojaldrada. No salió tan caro al final, creo que lo que sale caro en Estocolmo es la cena, el mismo menú al mediodía te sale a mitad de precio que por la noche.

En la isla de Djusgärden, hay muchísimos de los museos imprescindibles como el Vasa museet, barco del SXVII, que se hundió y que fue rescatado en casi perfecto estado. El Moderna museet, con una colección de arte contemporánea, y un montón de museos más, hasta para los más fans, el museo Abba.

Después de visitar varios de ellos, y aprovechando la estancia en la isla, nos dirigimos a la tienda y salón de té de Rosendals Trädgård (Rosendalsterrassen, 12). Tenía una idea equivocada del lugar, creía que era eso una tetería, pero era algo más, un huerto, unos jardines con algún cervatillo suelto, un invernadero,  una tienda ecológica, un lugar para disfrutar de la naturaleza.

Entramos en la tetería, aviso, ir por la mañana, ya que cierra a las 17h, y casi no quedan pasteles ni pastitas, y la tienda ecológica e invernadero también cierran. Nos tomamos una galletitas de té ( todo ecológico claro), té y café. Lo bueno, es que pagas una vez y luego puedes repetir cuantas veces quieras café, té y el agua, es gratis siempre, por que el agua en Estocolmo es tan buena que ya se bebe directamente del grifo, por eso apenas venden agua embotellada.


rosendals trädgard

rosendals trädgard


rosendals trädgard



Ya en la ciudad, una de mis zonas preferidas fue el Gamla Stan. La zona medieval de Estocolmo, es el corazón histórico y cultural de la ciudad. Un montón de tiendas típicas y pintorescas de la ciudad, restaurantes, plazas, y el ambiente, hace que sea una de las zonas más visitadas.

El olor a galleta nos deleitaba, y es que en las mismas heladerías hacían los cucuruchos, todo un placer.


Gamla Stan


Un montón de tiendas de caramelos por todas partes, además eran tiendas enormes, y al final no sabías que comprar.

Pastas típicas de coco


Sabéis que soy fan de la cocina japonesa, y allá donde vaya, yo, tengo que ir a un " japo", no tengo remedio lo sé, pero para todo aquel como yo, que le guste este tipo de cocina, recomiendo una visita a  Shogun (Stora Nygatan 3), donde además de sushi, tienen un menú al medio día muy asequible, donde puedes elegir un plato y acompañarlo con fideos, ramen o arroz. Yo elegí una tempura de langostinos, pero fijaos en mi pedazo de ramen.

Shogun Stora Nygatan 3


Como buena foodie que soy, no podía perderme uno de los mercados más famosos de Estocolmo, el Östermalmshallen, también llamado Saluhall. Un hermoso mercado de hierro forjado y ladrillo rojo, donde encontramos paradas, tiendas, así como restaurantes donde degustar el fresco pescado. Me llamó la atención que vendían mucha comida preparada de todo tipo, es una gran alternativa también.


saluhall





No me podía ir del mercado sin llevarme un par de piezas de embutido de reno, y una mermelada de mora de pantano, llamada en inglés cloudberry.


Nuestro hotel estaba situado en una de las calles más céntricas de la ciudad, la calle Kungsgatan. Estabamos rodeados de tiendas, restaurantes, teníamos el metro cerca, y otro de los mercados más típicos el Hötorgshallen. Fuera del mercado, hay una plaza donde cada día colocan el mercadillo más grande y popular de la ciudad. Paradas de flores y frutas invaden el mercadillo.



En el mercado  podemos encontrar lo más típico de Suecia, el salmón , pescado y marisco fresco, carne de reno, montón de quesos diferentes, chocolates, mermeladas, de todo. También había muchos puestos de comida internacional, como árabe, asiática o sudamericana.




No nos debemos ir de este mercado sin visitar el restaurante Kajsas fisk. Un pequeño restaurante famoso por su sopa contundente de pescado y marisco además de otras exquisiteces como este pudding de salmón que me pedí.

kajsas fisk


Y si eres más de fish&chips, no dudes en pedirlo, te lo ponen con una salsa muy buena. El agua es gratis (como siempre) y puedes repetir ensalada y pan cuanto quieras. Un recomendación, ir pronto, y cuando digo pronto es a las 12:30, por que a partir de la 13:00, está tan lleno que no hay quien encuentre sitio, y es que en Estocolmo se come y se cena super pronto, con decir que la mayoría de restaurantes cierran a las 19h...





Cerca del hotel, teníamos una de las cafeterías más famosas de Estocolmo, Vete-Katten (Kungsgatan 55). Además de poder degustar los dulces más típicos suecos, se puede ir a comer al mediodía, es un local muy grande y muy tranquilo, también unos de los más visitados.

vette-katten



vette-katten


Esta es la tarta más típica de Suecia, está hecha con mermelada de frambuesas, capas de bizcocho con crema, nata y una capa de mazapán verde. Cuando el mazapán es de otro color, como el rojo, se llama "tarta príncipe".


Este el pedazo de trozo, que me pretendía comer, pero a pesar de mis esfuerzos, no pude con tanto, se os habrá caído un mito.

Lo pasamos genial en la ciudad. A parte de visitar museos, fuimos a ver el ayuntamiento y la famosa sala dorada. Hicimos un viaje en ferry, donde navegamos alrededor de las islas, caminamos por todos los barrios de la ciudad y muelles, y fotografiamos todo lo que nos llamaba la atención.

 Y hasta aquí el resumen de nuestra visita a Estocolmo. Si vais por esta época perfecto, así os escapáis de la ola de calor horrorosa, puedo decir, que tuve " fresquiviri" y todo, que es de agradecer.
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